Rockuerdos

Crónicas de un fan del rock

jueves, mayo 18, 2006

7


“…un afiche debe ser un grito en la pared, un puñetazo en el ojo…”

Conocí a David Bowie cuando yo era muy heavy, así que al principio no le daba mucha bola, aunque debo reconocer que “Space Oddity” me gustó siempre. Hace unos años leí una biografía del Duque Blanco, donde se contaba por qué tiene un ojo azul y otro verde. Resulta que todo fue por una riña (y piña) escolar. Se peleó con un compañero y recibió una trompada en un ojo, estuvo varios días muy mal y le quedó esa secuela para siempre.
Muchos años después, cuando era famoso, se encontró con aquel compañero que lo había golpeado, un diseñador gráfico que empezaba a ser conocido. Ya eran amigos, así que le encargó el arte de tapa del “Hunky Dory”, una portada imborrable que causó cierto revuelo en su momento. En este disco hay un tema que se llama “Andy Warhol”, dedicado al gran maestro del pop art, cineasta y diseñador entre otras tantas cosas.
Para llegar a ser diseñador gráfico, en algún momento tuve que pasar por el kinder.
Estaba en Godoy Cruz, en el ahora olvidado club YPF, junto a la pileta de invierno.
Tenía un compañerito que a veces me molestaba, era insoportable y agresivo.
Para el cierre del ciclo escolar, se reunieron todos los familiares en los festejos, por mi parte vinieron mi vieja y mi hermano que es un año mayor que yo. En un momento le cuento a mi hermano: “¿ves a aquel que está allá con la doble corbatita roja y azul?, bueno, me molestó todo el año”. Así que sin dudarlo se le fue encima, se acercó y sin decirle nada le pegó tal piña que lo dejó sentado en el piso, llorando.
Mucho tiempo después, en el año 1985 entro a la U.N.C. a estudiar diseño ¿y a quién me encuentro? Si, a mi molesto compañero del kinder. Parece que él no se acordaba de mí, pero yo si. No se por qué, pero nunca le dije nada y tenemos hasta el día de hoy una muy buena relación, es que pasó tanto tiempo…
Por aquellas épocas yo había formado un grupo, Aerosol, era el manager y el que escribía las letras. Un día nos quedamos sin baterista y me entero que él tocaba la batería. Le tiré la onda y me dijo: “dale, invitame a un ensayo y vas a ver cómo toco”, y yo me hacía rogar, un poco por venganza de nuestras épocas de canastitas de mimbre, y le decía: “ya voy a ver, dejame pensarlo”, y me mostraba su técnica sobre el tablero del curso tocando con los dedos. Luego insistía: “tengo batería y lugar para ensayar”. Finalmente lo aceptamos. Fue el primer grupo donde tocó y después estuvo en muchas bandas importantes de Mendoza, hasta llegar a Alcohol Etílico.
Lo más gracioso es que un día lo veo en el centro y me dice: “cómo no te encontré antes, vamos a sacar un disco nuevo y tuvimos que encargarle el diseño a otro”. ¡Las vueltas de la vida!… esa mano invisible y paciente que acomoda todo a su antojo haciendo coincidir distintos momentos, como las peleas escolares, el diseño y en el medio, la música. Siempre la música…

Página Siguiente »