Rockuerdos

Crónicas de un fan del rock

lunes, diciembre 04, 2006

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Todo empezó con el chiste que decía:
- ¿Vos sabés en que estudio se grabó “El Oso”?
- Ni idea
- En Estudios Panda
- Ja ja ja ja…
Luego seguimos delirando que en aquella época ese estudio no existía, que el chiste no tenía rigor histórico y cuando todo parecía perdido dije:
- Bueno, está bien, si es un oso, seguro que nació en una cueva, y fin de la historia.
O mejor dicho el comienzo…

“Conocí a muchos que iban a La Cueva, con Alejandro Medina seguimos siendo amigos” me dijo con tono bien porteño el dueño del pub desde el otro lado de la barra y continuó: “Yo tuve un grupo de rock sinfónico con el que grabé dos discos”.
Tenía más de cincuenta años y se veía espléndido, el tostado de su cara era el reflejo de la vida que muchos soñamos tener: Estaba casado con una modelo, esquiaba en Las Leñas y en Italia, tomaba whisky importado… lo que se dice, un auténtico dandy.
Una vez discutimos porque dijo que el verdadero padre del rock nacional es Sandro.
Yo le dije que el haber sido uno de los dueños de La Cueva no era suficiente mérito para alzarse con ese título, ni haber imitado a Elvis, ni haber cantado temas de los Beatles en castellano tampoco.
Me quedé reflexionando, porque no es el único que piensa de esa manera.
¿Cuál será la razón por la que la mayoría de nuestros músicos de rock lo adoren tanto?
Después de un largo tiempo llegué a la conclusión de que al menos hay que ser músico para intentar responder esa pregunta.

Ella no era música, pero fue la primera mujer con la que escuché rock.
Un verano nos fuimos a Buenos Aires a comprarnos discos importados porque era el único lugar donde los conseguíamos. Luego de una semana y a punto de regresar me dijo algo que me dejó helado: “No me vuelvo sin antes sacarme una foto en la puerta de la casa de Sandro”.
Tuve que acompañarla a Banfield. Llegamos a la Graceland argentina de noche
y nos sorprendimos al ver lo enorme que es la mansión. ¡Los secretos que guardará este lugar! dijimos al unísono.
Con su camarita pocket, poco podíamos hacer y nos quedaba sólo un cubito de flash.
Ella posó frente a una puerta lateral, no sin antes tocar varias veces el portero eléctrico esperando una respuesta que nunca llegó.
¡Qué loco, mi primera amiga rockera, con la que escuchaba “The Dark Side of the Moon”, “Made in Japan”, “El Jardín de los Presentes”, Close to the Edge”… fanática de Sandro! Parece que el Gitanillo por alguna razón siempre va a seguir ligado de alguna manera al rock. A mí, ahora se me ocurre aquella metáfora floydeana de alguien que construye una inmensa pared para protegerse del exterior y pasar sus días… confortablemente adormecido.

1 Comentarios:

A la/s 20:51, Blogger Hugo Gonza dijo...

Volvi a mis andadas. los que me reclamaban que siga subiendo rockuerdos aca tienen la ultima cosecha. dejen comentarios

 

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